La historia de Mushu
Mushu es un perrito que ahora vive más allá del arco iris y desde allí inspira este proyecto.
Mushu fue uno de los muchos cachorros que, a menudo, aparecen dentro de una caja, abandonados en medio del campo. Seguramente fue el resultado de una camada no deseada por la irresponsabilidad de unos humanos que tampoco tuvieron reparo en deshacerse de ellos de la peor manera, y hubieran corrido la peor suerte si alguien no los hubiese encontrado.
Mushu era el más pequeño de aquella caja y tenía algo de cojera en una pata trasera, con lo que acabó en una casa de acogida y con su foto en una red social donde yo lo vi. Fue amor a primera vista y, a pesar de que me dijeron que no estaba sano del todo y me dieron la posibilidad de quedarme con otro perrito de la camada, su destino estaba junto a nosotros, en nuestra casa, formando parte de nuestra familia.
Con cuatro meses era un cachorrito adorable, despierto y travieso, como todos, pero desde el principio sus visitas al veterinario fueron constantes. Primero para ver qué le pasaba en la pata, que resultó ser una calcificación cerca de la columna vertebral que desaconsejaba la operación y que se achacó a un golpe o incluso a que su madre se hubiese sentado encima de él.
Mushu cojeaba, tenía movimientos involuntarios de las patas, picores constantes por todo el cuerpo, en algunos momentos no le gustaba que le tocasen e incluso mordía, seguramente por dolores internos que no sabíamos identificar. Aun así era cariñoso con nosotros y con el resto de los humanos; le gustaba la gente. Era amigable con los otros perros, tenía amigos a los que veíamos todos los días, con los que jugaba, a los que quería. A nosotros nos enseñó a ser más empáticos, más cariñosos. Se convirtió en el centro de nuestras vidas y nosotros lo éramos todo para él.
Pero a medida que pasaba el tiempo la enfermedad avanzaba sin que nadie pudiese ponerle un nombre. Le operaron de la calcificación que le provocaba un pinzamiento doloroso, le hicieron pruebas de alergia, tomó un montón de corticoides que parecía que le hacían revivir, pero con cuatro años su cuerpo ya no pudo aguantar más. En ese último día, ingresado en la clínica y simplemente con una ecografía, descubrieron que Mushu tenía el hígado y las glándulas suprarrenales muy pequeñas y que, casi con seguridad, tenía una enfermedad congénita llamada Addison, que es la que le había provocado todas sus dolencias durante su corta vida.
No hubo tiempo para darle solución. Mushu nos dejó el 6 de junio de 2026 y nos inspiró para crear esta asociación en medio de un profundo dolor y una enorme desolación.
Ahora sentimos que nos sigue acompañando y nos da fuerzas para llevar a cabo este cometido y conseguir que animales enfermos, discapacitados, mayores, mestizos, normalmente invisibles para la adopción, tengan posibilidades de encontrar una familia, de ser cuidados y queridos, de ser felices.
CeliaFamilia de Mushu

